De como me encontré con Cupi

Me encontré a Cupi sentando en las escaleras de mi casa cuando volvía de correr.

Me gusta salir a correr. Puedes descargar toda la adrenalina del día, olvidarte de los problemas, centrarte solo en respirar correctamente y en superar el tiempo del día anterior. Puedes sentirte libre, dueña de ti misma, puedes sentir que mandas, que tienes el control.

Cupi estaba cabizbajo y con la mirada perdida. Lo reconocí al instante. Semidesnudo me miró fijamente y no pude evitar preguntarle como estaba.Esbozó una media sonrisa y me preguntó:

“Corres muy a menudo?”

“Sí, es una buena forma de olvidarte de los problemas y seguir hacia adelante”

De repente, su mirada cambió y muy serio me dijo:

“Lo haces mal”

– “¿Cómo?”

– “No corres; huyes del pasado. No sabes que para correr hay que mirar hacia adelante. El pasado ya forma parte de ti. Si tienes algo pendiente con él para, y hazle frente”

Y lo invité a subir.

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La memoria del Sur

¿No os sucede que a veces, al ver una imagen, los recuerdos comienzan a brotar a borbotones?

A mí me ha sucedido la semana pasada al ver (por casualidad) esta imagen

ImagenBédmar (Jaén).

Recuerdo como, por primera vez, atravesé Despeñaperros y me encontré con el “Mar de olivos”. Aún escucho el olor de las olivas refinadas, y la textura de los aullidos en un valle de silencio.

Un castillo corona el pueblo, cuyas casas hacinadas en la colina miran hacia el océano de milenarios olivos. Al otro lado del valle, un núcleo de similares características responde al eco de las ensoñaciones del otro, con la calma de ver la vida pasar.

De repente, también recordé aquella malograda caída, mientras corríamos monte abajo, sin calcular el desnivel por el cual acabaríamos rotos de risa en el suelo.

Bédmar se convirtió así, en un paraje de ensueño en medio de la nada, en una visión de Andalucía muy diferente a la que me había imaginado. Y, sin saberlo, quedé prendada del sur más verde que me podía imaginar.

– ¿Se puede saber qué haces?

– Hablar de la provincia de Jaén, Cupi, recordar el viaje.

– ¿Te enamoraste de la provincia, dices? Ilusa, te enamoraste del momento. No es el lugar en sí, es el contexto. Aún no has aprendido nada, ¿verdad?